"La belleza de lo no convencional"

Una fotógrafa venezolana envía desde Copenhague un conjunto de imágenes que recuerda a la generación del filme “Trainspotting”, pero que también representan su exploración de lo desconocido o alternativo.

Sarah Oyarzábal estudia cine. Pero también cultiva la fotografía desde la libertad formal y discursiva que apremian cuando se tienen 20 años. Se define a sí misma como “una artista cambiante y experimental”, y para las imágenes que hoy muestra en Mirada Expuesta ha seleccionado una serie que debe mucho de su inspiración y su búsqueda a la película de Danny Boyle, Trainspotting, ese retrato generacional de la juventud británica que en los años noventa sobrevivía a la era Tatcher en aéreas desoladas y empobrecidas del Reino Unidos, concretamente de Edimburgo, y que encontraba en las drogas y en el dinero sucio una especie de degradante “zona de confort”. O más bien, vía de escape.

Las referencias a esa obra de Boyle son clarísimas en la propuesta de Oyarzábal, pero también son el punto de partida para emprender una exploración personal del desasosiego, la soledad, la rebeldía, la impostura que parece permear la forma de vincularse con la sociedad de millones de jóvenes en los que la sensación de extravío, ese sentirse perdidos, se manifiesta en rostros, en maneras de vestir y en hábitos de vida.

 “Mediante mis fotografías siempre busco provocar un impacto visual automático. Que tengan algún factor que las hagan calar de inmediato en el ojo del espectador. Uno de estos factores en mis fotos  y con el que más me gusta experimentar es el color. Lo utilizo como herramienta para componer escenarios de realismo fantástico, representados en tonos, ambientes, luces y sombras que exageran la realidad cotidiana”, dice la artista empeñada en realizar su trabajo a partir de herramientas alternativas a las clásicas o desconocidas por ella tanto en lo técnico como en lo conceptual.

 Estos retratos de Sarah Oyarzábal, de una crudeza directa, punzante, pero nada artificiosa o hipócrita, convergen en lo que la autora resume como “La belleza de lo no convencional”. “Siempre me he inclinado a intentar crear piezas que tengan un poco de oscuridad o rareza en su concepto, pero que sean atractivas visualmente”, dice, mientras surgen algunos puntos de conexión con el trabajo que realiza el músico y productor musical y Dj Alejandro Ghersi, mejor conocido como Arca, para él mismo o para grandes artistas contemporáneos como Björk.

 Y concluye Oyarzábal: “Creo que esta nueva generación de jóvenes fotógrafos formamos parte de un movimiento artístico en donde se permite, insta y busca expandir barreras, romper preconcepciones y salir del molde. Y eso es lo que intento expresar a través de mis fotografías”.

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